Los niños de Graneros

Chile, verano 2002

Que un hombre en medio de su vida profesional deje por cinco meses su trabajo para entregarse a fondo a un proyecto de ayuda humanitaria es desde luego algo extraordinario. Stephan Franken, 35 años, jefe de productos, hizo esto en el año 2002. Viajó a Chile donde él, en una pequeña ciudad a una hora al sur de Santiago de Chile, en Graneros, descubrió un proyecto excepcional para niños de la calle.

Tres religiosas francesas se preocupaban allí con mucho cariño y entrega antes y después de la escuela de los niños. Pero de repente estaban no sólo los niños en la calle. La ciudad necesitaba nuevamente el local completo de la escuela, que hasta entonces servía provisionalmente como lugar para ocuparse de los niños, para sus fines.
Una construcción semiacabada que iba a servir como casa para los niños no se llegó a terminar por falta de dinero. El final del proyecto?

En noviembre del 2002 llegó a nuestros oídos en Alemania este caso. Como de esta situación se llegó a contar con una casa de dos pisos, una asociación y mucha gente feliz (no sólo en Chile), lo leerán en las siguientes páginas.

Que se entretengan!